Un blog para descubrir el lado humano de la tecnología y la comunicación, su aspecto más importante, aquello que da sentido a todo el derroche de imaginación y creatividad que se esconde tras cada cable, circuito, imagen, palabra o sonido.

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Quién soy, de dónde vengo, cuánto tiempo me queda?


No. No me he convertido en un eco de los replicantes de “Blade Runner”. Y quien no sepa de qué estoy hablando, que acuda rápidamente a su proveedor habitual de cine y que hoy mismo visione esta fantástica —y mítica— cinta de Ridley Scott...

David Kendrick, un inventor de Nueva York, patentó en 1991 un reloj que, basándose en la edad, salud y estilo de vida de su propietario marcaba su hora de la muerte. Obviamente, sin ningún rigor científico. Pero el “bichito” tenía su (poca) gracia.

Porque claro, imagínense un reloj que inicia una cuenta atrás. Que a cada clic de reloj va descontando segundos en tu vida. Y que cuando se acerca la fecha pronosticada, incluso comienza a hacer sonar todo tipo de alarmas. Lo cierto es que no sé si vendió muchos relojes y si hubo un alto porcentaje de “aciertos” —aunque solo fuera del susto— entre sus compradores, pero a mí este reloj no me hubiera durado en la muñeca ni dos telediarios...

En el fondo, los seres humanos —como los replicantes de la película— buscamos respuestas y alojamos un deseo incontenible de eternidad. La invención y comercialización de este reloj, en el fondo, es una buena prueba de ello...

miércoles, 1 de agosto de 2012

En crisis..., pero a la última


Noticia en Libertad Digital, aunque con un titular mal expresado que me permito corregir: “España duplica a Europa en el número de tabletas por habitante. Frente al 14% de media en nuestro país, se registra el 7 % en Europa, según datos del informe Mobile Life”, realizado por la empresa de investigación de mercados TNS. Incluso el 21% de españoles planea la compra de una, frente al 15% del resto de europeos. Supongo que la anunciada subida del IVA puede disparar estas ventas.

Y es que estaremos en crisis, al borde de la quiebra, manifestándonos y repartiendo culpas a diestro y siniestro (que eso depende del color político del corazón), pero con estilo y a la última.

Está claro que hay gente que lo está pasando muy mal, que los recortes —justos e injustos, necesarios o superfluos— afectan a muchas personas... Pero como signo de contradicción, ahí están las conclusiones de este estudio.Y no vayan a confundirse: la encuesta no se ha realizado entre políticos y banqueros, sino entre personas normales afectadas más o menos por la crisis.

No se equivoquen: para muchas personas, la renuncia a sus móviles, tabletas, internet y demás tecnologías, no está entre las primeras opciones en caso de venir mal dadas.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Alguien paga estos estudios?


Un estudio realizado por ESET —una compañía de seguridad informática— revela que el 27 por ciento de los padres han tenido problemas personales derivados de la utilización que sus hijos han hecho de sus 'smartphones' y 'tablets', debido a que utilizan los dispositivos de sus padres de una manera inadecuada.

Todos lo hemos hecho alguna vez, pero yo diría que el que utiliza su dispositivo de manera indebida es el padre que lo pone en manos de sus hijos pequeños sin tomar las precauciones oportunas o, incluso, desentendiéndose del aparato.

Y es que, de lo que menos puede pasarle a uno, es que el gadget sufra una rotura. Un 12,2 % de los encuestados aseguraron que sus hijos borraron información del dispositivo, un 7,3 % de los menores compartieron información en redes sociales desde los perfiles de sus padres y un 7,6 % enviaron mensajes inconvenientes utilizando cualquiera de las aplicaciones de comunicación.

Es bueno incorporar a los niños a las nuevas tecnologías, e incluso hay aplicaciones específicas para ello, pero un smartphone o una tablet no son juguetes. Ni baratos. Saber eso es cosa de adultos, no de niños.

miércoles, 18 de julio de 2012

Amigos por kilos


Lo dice el refrán. El dinero y el poder hacen amigos. No de los de verdad, de los que valen la pena, es cierto, pero “amigos”. Resulta que en las Redes Sociales como Facebook también ocurre algo similar.

La reputación de empresas o incluso de internautas particulares se mide por el número de seguidores. Y no sólo es cuestión de prestigio, ese número puede tener también valor en el mercado de la publicidad —ingresos extraordinarios— o en el laboral, a la hora de preparar un currículum de cara a una entrevista de trabajo.

Por eso hay empresas que venden seguidores. ¿A cuánto? Pues depende del número, pero no son muy caros: a unos 300 euros los 5.000 (a 0,6 euros la unidad). Se trata de un mercado competido dado lo fácil que es encontrar la oferta. Lo pueden hacer a través de Google.

Así son las cosas. Este es el precio del anonimato y la libertad. Cualquiera puede engañar y hacer trampas en la vida real. En Internet es más fácil. Pero, en realidad, ¿a quién engaña un obsesionado con el número de amigos hasta el punto de estar dispuesto a comprarlos?

Aunque puede que haya otros estafados por el camino, yo creo que, en el fondo, son quienes actúan así los que se engañan a si mismos...

miércoles, 11 de julio de 2012

Pues creo que no... del todo


Según un reciente estudio del CIS, el 81% de los españoles considera que con el uso de nuevas tecnologías como Internet o los teléfonos móviles la gente se aísla más. El resto de cifras también son como para llorar: un 75,7% piensa que las personas "se vuelven más perezosas", un 66,1% que provoca que la gente desaproveche o desperdicie más su tiempo, mientras que un 51,9% cree que facilita hacer nuevas amistades. Y como guinda, un último dato: de los encuestados —casi 2.500 personas— más del 36% no se han conectado a Internet en los últimos tres meses...

Y a mí que me parece que ni los encuestadores saben de qué están hablando... ¡Es imposible ser usuario de Internet y estar tres meses sin conectarse, salvo que uno esté en coma!

Es cierto que Internet puede restar espacios para el contacto físico personal, pero no necesariamente aísla. En muchos casos, acerca e incluso facilita reencuentros. Todo depende de las personas, y de lo que busca.

En el extremo opuesto, tampoco es cierto que Internet ayude a hacer nuevos amigos. Pueden haber casos, pero los verdaderos amigos no son los seguidores de Twitter, Facebook o Tuenti. Los amigos de verdad, o son de carne y hueso, de los que les llamas a las 3 de la madrugada y acuden o no lo son de verdad. Las redes sociales no lo son principalmente de amigos, sino de conocidos y contactos. Tienen su utilidad, pero nadie es amigo de todas las personas cuyo teléfono lleva en su agenda del smartphone.

Lo que me demuestran este tipo de encuestas —que, como todas, no proclaman verdades, sino impresiones subjetivas— es que muy pocas personas entienden y sacan verdadero provecho de Internet y sus dispositivos de conexión permanente (teléfonos y tablets). Mi experiencia gestionando una flota de estos 20 gadgets lo corrobora.

Al final, uno encuentra lo que busca.

Por eso, lo importante en tecnología no es ser más, hacer más o más rápido, más grande y con más potencia. Hay muchas empresas que todavía no han terminado de entenderlo. Y muchos compradores, que tampoco. El truco es cómo te permite hacer lo que hace, cómo te estimula a hacerlo y, sobre todo, con qué sabor de boca te quedas después de conseguirlo... Steve Jobs sabía mucho de eso. Bill Gates todavía lo intenta. Steve Ballmer es un caso perdido. Y los chicos de Google y Amazon se están descentrando a marchas forzadas...