Un blog para descubrir el lado humano de la tecnología y la comunicación, su aspecto más importante, aquello que da sentido a todo el derroche de imaginación y creatividad que se esconde tras cada cable, circuito, imagen, palabra o sonido.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Alguien paga estos estudios?


Un estudio realizado por ESET —una compañía de seguridad informática— revela que el 27 por ciento de los padres han tenido problemas personales derivados de la utilización que sus hijos han hecho de sus 'smartphones' y 'tablets', debido a que utilizan los dispositivos de sus padres de una manera inadecuada.

Todos lo hemos hecho alguna vez, pero yo diría que el que utiliza su dispositivo de manera indebida es el padre que lo pone en manos de sus hijos pequeños sin tomar las precauciones oportunas o, incluso, desentendiéndose del aparato.

Y es que, de lo que menos puede pasarle a uno, es que el gadget sufra una rotura. Un 12,2 % de los encuestados aseguraron que sus hijos borraron información del dispositivo, un 7,3 % de los menores compartieron información en redes sociales desde los perfiles de sus padres y un 7,6 % enviaron mensajes inconvenientes utilizando cualquiera de las aplicaciones de comunicación.

Es bueno incorporar a los niños a las nuevas tecnologías, e incluso hay aplicaciones específicas para ello, pero un smartphone o una tablet no son juguetes. Ni baratos. Saber eso es cosa de adultos, no de niños.

miércoles, 18 de julio de 2012

Amigos por kilos


Lo dice el refrán. El dinero y el poder hacen amigos. No de los de verdad, de los que valen la pena, es cierto, pero “amigos”. Resulta que en las Redes Sociales como Facebook también ocurre algo similar.

La reputación de empresas o incluso de internautas particulares se mide por el número de seguidores. Y no sólo es cuestión de prestigio, ese número puede tener también valor en el mercado de la publicidad —ingresos extraordinarios— o en el laboral, a la hora de preparar un currículum de cara a una entrevista de trabajo.

Por eso hay empresas que venden seguidores. ¿A cuánto? Pues depende del número, pero no son muy caros: a unos 300 euros los 5.000 (a 0,6 euros la unidad). Se trata de un mercado competido dado lo fácil que es encontrar la oferta. Lo pueden hacer a través de Google.

Así son las cosas. Este es el precio del anonimato y la libertad. Cualquiera puede engañar y hacer trampas en la vida real. En Internet es más fácil. Pero, en realidad, ¿a quién engaña un obsesionado con el número de amigos hasta el punto de estar dispuesto a comprarlos?

Aunque puede que haya otros estafados por el camino, yo creo que, en el fondo, son quienes actúan así los que se engañan a si mismos...

miércoles, 11 de julio de 2012

Pues creo que no... del todo


Según un reciente estudio del CIS, el 81% de los españoles considera que con el uso de nuevas tecnologías como Internet o los teléfonos móviles la gente se aísla más. El resto de cifras también son como para llorar: un 75,7% piensa que las personas "se vuelven más perezosas", un 66,1% que provoca que la gente desaproveche o desperdicie más su tiempo, mientras que un 51,9% cree que facilita hacer nuevas amistades. Y como guinda, un último dato: de los encuestados —casi 2.500 personas— más del 36% no se han conectado a Internet en los últimos tres meses...

Y a mí que me parece que ni los encuestadores saben de qué están hablando... ¡Es imposible ser usuario de Internet y estar tres meses sin conectarse, salvo que uno esté en coma!

Es cierto que Internet puede restar espacios para el contacto físico personal, pero no necesariamente aísla. En muchos casos, acerca e incluso facilita reencuentros. Todo depende de las personas, y de lo que busca.

En el extremo opuesto, tampoco es cierto que Internet ayude a hacer nuevos amigos. Pueden haber casos, pero los verdaderos amigos no son los seguidores de Twitter, Facebook o Tuenti. Los amigos de verdad, o son de carne y hueso, de los que les llamas a las 3 de la madrugada y acuden o no lo son de verdad. Las redes sociales no lo son principalmente de amigos, sino de conocidos y contactos. Tienen su utilidad, pero nadie es amigo de todas las personas cuyo teléfono lleva en su agenda del smartphone.

Lo que me demuestran este tipo de encuestas —que, como todas, no proclaman verdades, sino impresiones subjetivas— es que muy pocas personas entienden y sacan verdadero provecho de Internet y sus dispositivos de conexión permanente (teléfonos y tablets). Mi experiencia gestionando una flota de estos 20 gadgets lo corrobora.

Al final, uno encuentra lo que busca.

Por eso, lo importante en tecnología no es ser más, hacer más o más rápido, más grande y con más potencia. Hay muchas empresas que todavía no han terminado de entenderlo. Y muchos compradores, que tampoco. El truco es cómo te permite hacer lo que hace, cómo te estimula a hacerlo y, sobre todo, con qué sabor de boca te quedas después de conseguirlo... Steve Jobs sabía mucho de eso. Bill Gates todavía lo intenta. Steve Ballmer es un caso perdido. Y los chicos de Google y Amazon se están descentrando a marchas forzadas...

miércoles, 4 de julio de 2012

También “los de la tele” van al Cielo


El pasado 28 de junio el Papa Benedicto XVI reconoció a heroicidad de virtudes y declaró venerable a Mons. Fulton Sheen, Arzobispo Emérito de Rochester, uno de los sacerdotes más representativos de Estados Unidos por su ardua labor evangelizadora a través de la radio y la televisión. Se trata de un nuevo paso en el proceso de beatificación, iniciado en 2002.

Mons. Sheen nació en el Paso (Illinois) en 1885. Durante 22 años —desde 1930— dirigió un popular programa de radio (The Catholic Hour, La hora católica). Tras su consagración como obispo, en 1951, condujo un espacio televisivo (La vida vale vivirla) que llegó a tener una audiencia de 30 millones de telespectadores semanales y ganó dos premios Emmy.

Pasa por ser el primer sacerdote católico que usó la televisión para anunciar el Evangelio. Su reconocimiento en vida lo recibió tres meses antes de morir, en 1979, durante la visita apostólica que hizo el Papa Juan Pablo II a Estados Unidos. El beato le abrazó y le dijo: "¡Has escrito y hablado bien de Nuestro Señor Jesucristo. Eres un hijo leal de la Iglesia!".

miércoles, 27 de junio de 2012

Lo digital de verdad...


Seguro que han oído variaciones sobre el chiste de la tecnología digital, la de los cinco dedos de la mano... Pues lo cierto es que tiene menos de chiste de lo que parece y bastante de realidad.

Cuando contemplamos un aparato electrónico de alta tecnología (un smartphone o un tablet) uno imagina con facilidad largas cadenas de producción robotizadas y limpias. Pues lo cierto es que las cadenas son largas, pero no tan robóticas.

Oficialmente hay en China unas 700.000 personas fabricando productos como el iPhone o el iPad. Si sumamos los empleados para otros productos y marcas la cifra puede multiplicarse un par de veces. Y aquí va el dato, aunque les sorprenda: para “montar” —no hablamos de la fabricación de los componentes— un iPhone o un iPad se requieren hasta 141 pasos a lo largo de 5 días y pasando por 325 pares de manos. ¡Qué nadie dude de que se trata de tecnología digital!

No crean que todos se debe a una cuestión de costes. Aunque es cierto que las condiciones de trabajo pueden ser extenuantes y los sueldos ridículos si los comparamos con los nuestros (y conste que los trabajadores de las líneas de producción de Apple son unos privilegiados frente a los demás), lo cierto es que es difícil igualar el grado de precisión y flexibilidad de unos ojos y manos humanas. O conseguirlo en robots, todavía hoy, a un precio asequible.

En cierta medida, y mucho más real que el mito de la “obsolescencia programada”, una teoría que vendría a explicar el diseño de los aparatos electrónicos con una “vida útil” determinada que obliga a su sustitución y mantiene el consumo, ésta es la realidad de la tecnología: el futuro de los próximos años ya está inventado y existe, pero todavía no puede producirse a unos precios asumibles por los futuros compradores.

Ahí entra la mano de obra barata “especializada” —en hacer repetidamente lo mismo con una pericia suficiente— en economías de países emergentes, que tarde o temprano dejarán de serlo, momento en el que se verán sustituidos por otros.

El modelo económico de producción de bienes está agotado, tiene fecha de caducidad, pero algunos todavía no se han enterado, y otros proponen soluciones inaceptables...

Por lo pronto, Apple ya está invirtiendo en robótica. Y conste que eso tampoco va a arreglar nada.